Imprimiendo los libros del reporte anual de Gyroscope
Cómo diseñamos e imprimimos libros a medida para todos nuestros usuarios

Gyroscope es una app donde ves todos los números de tu vida, hasta ahora solo en digital: en la web, en iPhone, en Android o en Chrome. Cada año generamos un repaso anual de todo lo que hiciste, pero siempre nos fascinó la idea de tener un libro de mesa con tu vida, de convertirla en un producto que puedas tocar o darle a alguien.
El año pasado, sabiendo poco de impresión pero con varios años de reportes anuales encima, nos pusimos a hacerlo realidad. Publicamos un formulario de pedido a finales de 2016 y unos cuantos miembros Pro reservaron su libro.
Después de casi un año de diseño y prototipos, la edición limitada de 80 libros ya está producida y enviada a sus dueños.

Al final de cada año vamos a producir una nueva tanda de libros. Cuestan $399 cada uno, que es bastante caro, pero en este post explico qué lleva cada uno y por qué imprimir una edición de 1 sale tan caro.
Nunca habíamos hecho un producto impreso (y que yo sepa nunca existió algo así como producto), así que quería contar un poco más de cómo se hicieron…
En la imprenta
Las primeras inspiraciones
Nicholas Felton lleva mucho tiempo haciendo reportes anuales de su vida. A lo largo del año juntaba datos sobre sí mismo y después producía un libro repasando todos esos detalles. Sus 10 reportes están disponibles online para ver en digital en su sitio, y también se pueden pedir impresos. Yo compré algunos de esos libros hace unos años.
Aunque ya había visto los diseños en su sitio, pasar las páginas del libro con su papel especial y sus tintas fluorescentes fue una experiencia mucho más mágica, imposible de replicar en una app.


Cada año tenía un foco distinto, con unas 16 páginas dedicadas a fondo a un tema. Por ejemplo, el reporte de 2013 era todo sobre comunicación y analizaba en detalle cómo hablaba con la gente.
Lo bueno de tener un año entero de datos es que aparecen patrones que en unos pocos días o semanas no dirían nada. Mediciones simples a lo largo de un año revelan tendencias de fondo o llaman la atención sobre los casos raros más interesantes.


El análisis cuantitativo y las tendencias detalladas están muy bien, pero lo más encantador del reporte no eran las estadísticas sino los detalles cualitativos sobre la persona. Junto a las gráficas grandes, datos divertidos como los tipos de pepinillos o de quesos que comía le dan mucha más personalidad al libro y lo vuelven un reporte más íntimo.


Cosas como cuántos burritos comes o cuál es tu sabor de helado favorito pueden ser difíciles de registrar, pero son detalles impresionantes y hacen que la gente pregunte “guau, ¿y cómo sabes eso?”. Es un poco como un truco de magia.
A veces la única forma de conseguirlos es registrando a mano todo lo que haces durante el año, pero en otros casos se pueden deducir de forma más pasiva.
Hacer estos libros implica mucha curaduría y mucho filtro: casi un año de trabajo por cada uno. Resolver cómo hacer eso a escala para otras personas iba a ser difícil, pero era un paso importante para que estos reportes resonaran con sus dueños y reflejaran bien un año de su vida.
2014 fue el décimo y último año de los Feltron Annual Reports. Nuestros libros tendrían que continuar donde ellos quedaron y dejarle seguir teniendo un reporte de cada año de su vida, pero sin todo ese trabajo.
Los reportes online de Gyroscope

En nuestros reportes anuales online ya analizábamos y mostrábamos muchos datos buenos del año, organizados por secciones: viajes, carreras, fotos, etc.

La actividad digital y las escuchas de música se iban sumando durante el año y daban un buen panorama de todo el trabajo hecho.

Los mapas de viaje también quedaban muy lindos con un año de datos, mostrando patrones dentro de una ciudad y los lugares más visitados.

Correr y andar en bici son muy populares entre nuestros usuarios, que usan la app de Gyroscope para compartir sus entrenamientos durante el año. Con un año entero de datos puedes ver cómo cambiaste y revivir tus favoritos o las carreras grandes.

Validando la idea
Hacer libros impresos era algo de lo que hablábamos desde que empezó Gyroscope. Pero producirlos de verdad iba a ser un proyecto enorme y probablemente muy caro.
Yo quería uno para mí sí o sí, pero teníamos curiosidad por saber cuántos usuarios comprarían uno o se interesarían. La versión digital del reporte anual ya estaba online y era bastante buena.
En vez de lanzarnos, hicimos una encuesta con nuestros miembros Pro para ver qué les interesaba y también cuánto estarían dispuestos a pagar de verdad por un libro de alta calidad.

El precio promedio iba a determinar buena parte de lo que podíamos hacer. Una revista simple o un cuadernillo de 10 páginas sale mucho más barato que un libro grande de tapa dura. Sumar detalles lindos como el foil o papeles y tintas premium subía los costos, pero también lo hacía mucho mejor.
Una de las preguntas era “¿cuánto es lo máximo que pagarías por tu libro?” y hubo algunas personas que dijeron que pagarían $200–250. Muchas más estaban en el rango de $100–200, que parecía un precio buenísimo si lográbamos bajar los costos lo suficiente.
Yo no tenía muy claro cuánto costaría imprimir todo esto, pero sospechaba que iba a terminar siendo carísimo.

Una de las cosas que más escuchamos fue que a la gente le interesaba pero no tenía suficientes datos registrados de 2016. Muchos pensaban usar Gyroscope más seguido y conseguir un buen libro a finales de 2017.

La falta de un buen registro de ubicación (con nuestra integración con Moves) era uno de los cuellos de botella más grandes, y una de las razones por las que ahora lo estamos construyendo nosotros.
Encontrar una imprenta
Para saber cuánto podían costar los libros quería pedir presupuestos a varias imprentas y averiguar cuánto salían cosas como el foil plateado y la tapa dura. Después podríamos empezar a tomar reservas y a trabajar en los libros de todos.
Encontrar la imprenta correcta fue sorprendentemente difícil.
Hice una búsqueda rápida y escribí a unas cuantas decenas de lugares del Bay Area. A casi todos los confundía nuestro requisito de contenido único en cada ejemplar en vez de una tirada grande. Estuve casi un mes buscando y pidiendo recomendaciones a gente que había trabajado en impresión. Aparecieron algunos servicios online de fotolibros a pedido, como Blurb. Pero parecían muy caros y de calidad limitada, más pensados para un álbum familiar que para un proyecto profesional o un lote de cientos de libros.
Al final encontré una imprenta local en Potrero Hill llamada Watermark Press, que parecía especializarse en impresión digital. Un día me fui caminando hasta ahí y pasamos una hora mirando muestras que habían impreso y hablando de estilos y materiales para el libro.


Viendo un montón de opciones en persona pudimos tomar casi todas las decisiones sobre los detalles del libro.
Elegir el papel de las páginas interiores también tenía sus concesiones: gramaje, textura y tamaño. Las páginas tenían que ser lo bastante gruesas para sentirse sólidas, pero no tanto como para que el libro no quedara abierto o fuera molesto pasar las hojas, como un montón de cartones pegados.
Los libros grandes de 9x12 se sentían mucho más envolventes y sólidos que los chicos, pero también encarecían todo bastante. Supuse que la mejor experiencia valdría la pena para los clientes. Por un momento pensamos en hacerlo cuadrado, para que combinara con las tarjetas de la app de iPhone, pero decidimos que era más importante que se sintiera como un libro de verdad.
Había varias opciones para la textura de las páginas: brillante o mate, barnizada o sin barnizar. Por la calidad de las fotos y la reproducción del color nos inclinábamos por un acabado seda, pero el tacto de una textura mate rugosa también nos gustaba mucho.
Nombre en clave: Jubilee
Con suficientes miembros interesados y algunas reservas entrando, empezamos a pensar cómo hacer libros de verdad para toda esa gente.
Al principio exploramos las herramientas tradicionales como InDesign, que se usan para diseñar libros. Muchas de sus funciones giran en torno a numerar páginas de forma dinámica o hacer fluir el texto entre páginas.
Casi todo en la industria está pensado para imprimir muchas copias de un mismo libro. Nosotros queríamos lo contrario: diseñar muchos libros a la vez e imprimir una sola copia de cada uno.
Encontré esta guía interesante sobre construir libros con CSS3, que parecía una idea prometedora. Me gustaba mucho la idea de usar tecnologías web y JavaScript para construir esto, sobre todo porque ya teníamos gran parte hecha para la versión web de los reportes anuales.
Tenía consejos útiles para maquetar un libro con propiedades de CSS, pero al final proponía el camino equivocado: herramientas caras como Antenna House o Prince para hacer un PDF a partir de páginas HTML. Leí la documentación y las probé un rato, pero no parecían funcionar bien, quizá porque están pensadas solo para libros de texto muy simples y no para JavaScript o contenido rico como el que necesitábamos para nuestras gráficas e imágenes.
También había herramientas de línea de comandos que usaban Webkit para hacer PDFs, pero eran raras y no pasaron nuestras pruebas básicas para generar PDFs usables.
Aun así, me gustaba mucho la idea de usar JavaScript y CSS para imprimir un libro a partir de una serie de páginas web. Ya habíamos usado esa tecnología para hacer de todo: sitios, relojes, apps. ¿Por qué no un libro?

Nuestra primera app de iPhone tenía el nombre en clave Magneto, y desde entonces todos nuestros proyectos y canales llevan nombres de personajes de los X-Men.
La app de running fue Quicksilver, nuestra base de datos es Cerebro y, por supuesto, este libro quedó bautizado Jubilee.
Empezamos bifurcando parte del código de los reportes anuales originales, pero como una sección nueva con restricciones propias de la impresión. Los requisitos de imprimir son en muchos sentidos lo opuesto a los de internet: la velocidad de carga da igual, no hay animaciones y el tamaño y la resolución de la página siempre se conocen.


En vez de lidiar con distintos dispositivos y con el uso en móvil, cada página iba a medir una cantidad fija de pulgadas, con una proporción conocida, así que todas las medidas podían quedar fijas en el código. Y a diferencia del diseño web, las unidades se podían especificar en pulgadas.
Y por supuesto este libro quedó bautizado Jubilee.
Costó un poco acostumbrarse a estas restricciones distintas y a escribir CSS en pulgadas, pero también lo hizo muy divertido y permitió cosas que normalmente no se pueden hacer en la web ni en una app.

Con páginas básicas ya mostrándose en el sitio y dimensionadas para imprenta, teníamos que resolver cómo pasarlas a un formato que se pudiera mandar a imprimir y ver cómo quedaban esos diseños en papel.

Como decía antes, había herramientas que prometían convertir páginas web en libros. Todas eran terribles y caras, y encima ni siquiera parecían funcionar bien.
Por suerte, los navegadores ya traen una forma fácil de hacer un PDF: imprimir.
Después de probar varios navegadores y muchas configuraciones de impresión, Google Chrome resultó ser la mejor opción. Muchos navegadores quitan las imágenes o los colores de fondo al imprimir, lo que arruinaba las páginas. Chrome tenía una casilla para incluirlos, así que la página impresa se parecía a la de la pantalla.
El último paso después de exportar desde el navegador era preparar los archivos con Adobe Acrobat, uniéndolos y recortándolos para generar el entregable final.

Las páginas eran de 9x12, pero había que agregar un poco de sangrado alrededor, así que los PDFs reales eran más grandes: exactamente 9.687"x12.750".
En la práctica, hacer el libro no fue tan simple como darle a imprimir y marcar una casilla. Más adelante pasamos semanas resolviendo detalles chicos, como lograr que los círculos se renderizaran bien con border radius, o dibujar emojis en la página (el set vectorial de Twitter sirvió para eso), o incluso conseguir el tono exacto de negro. Pero para la primera prueba esto alcanzaba.
El primer borrador se generó el 27 de diciembre a las 7:53 pm, unido en Adobe Acrobat a partir de un montón de PDFs sueltos (uno por página). No estaba muy bien diseñado, pero ya empezaba a parecerse a un libro, con una introducción, un índice y algunos capítulos de páginas.

Le mandé el PDF (muy) básico de mi libro a la imprenta para asegurarme de que podían trabajar con ese formato. La idea era que en algún momento les daríamos decenas o cientos de PDFs parecidos y ellos, de algún modo, nos devolverían libros.
La primera prueba
Para asegurarnos de que generar los libros desde el sitio funcionaría, mandamos la prueba en PDF a la prensa digital. Unos días después nos llegó dentro de un sobre grande con 32 hojas sin cortar, con sangrado y marcas de corte.


Todavía no se sentía del todo como un libro, pero era un gran comienzo. Esta primera versión era solo un montón de páginas enormes, pero verla en papel mostró qué elementos quedaban bien impresos y cómo se traducía cada cosa a CMYK.
Aprendí rápido a probar pronto y seguido: pedir pruebas impresas en vez de mirar la página en la computadora. El papel es un medio muy distinto de la pantalla y puede ser implacable. La buena noticia fue que los mapas y las fotos, que eran gran parte de la experiencia, se traducían bien en el papel que usábamos. Probamos un papel mate sin acabado, que tenía un tacto lindo, pero las imágenes perdían mucho contraste y profundidad.
Muchos elementos en los que confiábamos en el sitio, como los colores brillantes de las líneas de carrera o los brillos sobre un mapa, no se traducían igual al papel, donde no hay luz de fondo.
En la web los colores suelen ser grises sutiles o levemente teñidos, en vez de usar #000 y #fff puros en todos lados. En papel, en cambio, el texto se veía mejor en negro pleno. Los detalles en gris claro y las líneas sutiles no se traducían igual y se volvían borrosos cuando aparecían los puntos de tinta. Estábamos jugando con reglas nuevas, pero pronto armamos una hoja de estilos que funcionaba bien impresa y con buenas elecciones de color.
Por sugerencia de Peter también agregamos un paso de preflight para convertir las áreas de negro pleno de tinta negra simple a una técnica llamada rich black, que suma otras tintas de color encima del negro para que se sienta todavía más oscuro.

Cómo representar y guardar los libros
Con las páginas básicas funcionando, había que resolver cómo guardarlas y curarlas. Cada libro tenía 64 páginas, así que teníamos que definir el contenido de cada uno.
Una posibilidad era meterlos en la base de datos, pero la estructura exacta todavía cambiaba todo el tiempo. Además eran solo unas decenas de libros, así que guardarlos de forma más manual no era tan difícil.


Terminamos guardándolos como un array de páginas en un archivo de python llamado pages.py, que hoy tiene unas 6.000 líneas. Contiene los detalles curados del libro de cada persona: cada página puede tener opciones, como si aparece en el índice. Las páginas se agrupaban de a pares, así sabíamos qué dos páginas iban una al lado de la otra y combinaban entre sí.
Reservas
Hasta entonces no sabía si esto sería posible. Ahora, con una prueba rústica de vuelta de la imprenta y algunos presupuestos, empezaba a parecer posible. Mucho trabajo y muy caro, pero algo que podíamos ofrecer.
Publicamos una página con fotos del concepto y de las pruebas recientes, y un botón de compra. Con poco volumen los costos de impresión iban a ser altísimos, así que lo pusimos a $299, con $50 de descuento para los miembros Pro.
No fueron muchos, pero empezaron a entrar pedidos de gente que quería esto desde hacía mucho o que simplemente estaba entusiasmada con Gyroscope. Otros nos dijeron que les encantaba pero que lo comprarían al año siguiente, cuando tuvieran suficientes datos.
Diseñando la tapa
Desde muy temprano supe que quería algún tipo de foil plateado. Probablemente todo este proyecto no era más que una excusa para poder usar foils metálicos.
Una de las concesiones en la tapa fue no llevar nada personalizado, como el nombre de la persona u otro contenido único. Solo iba a decir “Annual Report” y el año 2016.

Habría estado bueno imprimir la cara de la persona u otra información dinámica en la tapa, pero eso lo habría complicado muchísimo. Hacerlas todas iguales nos permitía imprimirlas juntas, en un lote de 100 pliegos, en una prensa muy buena, como un proyecto (un poco) más barato y mucho más manejable.
Además del foil plateado usamos UV localizado, un efecto donde solo algunas partes de la página tienen textura brillante. Aunque técnicamente es transparente, refleja la luz distinto y también se puede tocar.
Ya lo había usado en las tarjetas de April Zero hace mucho tiempo. Sirve para textos más sutiles (como “limited edition”) o para dar más textura a la tapa, para que se agarre mejor y se sienta más interesante. Cada punto se posicionó a mano para que se viera un poco geométrico y a la vez natural y orgánico.


Las dos se combinaban con la capa base para dar algo así, que después se envolvía sobre la tapa dura.

Discutimos si la tapa debía ser de un papel de color especial o simplemente de buen papel blanco con el diseño impreso encima. Al final elegimos lo segundo, que nos dejaba mostrar más detalle en el logo de Gyroscope y tener texto blanco puro en el lomo. La G del logo y el texto de 2016 irían en foil plateado.
Primero hicimos algunas pruebas simuladas, imprimiendo el diseño en CMYK sobre una página plana. Se parecía a la final, pero sin foil ni efectos especiales. Eso nos dejó mejorar el tamaño y la forma y asegurarnos de que quedara bien alineado en la tapa real.
Tenerlo en la mano y pasar las páginas era parte importante del proceso, para tener una vista previa realista del producto final y hacer los ajustes necesarios. Por ejemplo, el texto de 2016 se veía alineado en el archivo original, pero al imprimirlo hubo que correrlo a la derecha por todo el espacio que ocupaba el lomo.

Cuando el diseño quedó alineado y con el tamaño correcto, aprobamos la versión final e imprimimos cien copias de la tapa en una buena prensa offset. Se envió en tres capas separadas: color, plata y UV.

Para abril ya estaban impresas y guardadas todas las tapas finales, listas para los libros. Usamos una para la siguiente prueba. Este tercer prototipo se acercaba mucho más a lo que sería el producto final, con los diseños actualizados de las 64 páginas y el foil en la tapa. Quedó muy lindo y empezaba a sentirse como un producto de verdad. Solo faltaba terminar las 2.304 páginas únicas que iban adentro.
Concesiones y costos de impresión
Imprimir 2016 en la tapa fue una decisión grande con muchas consecuencias. Quedaba lindo y nos daba una superficie amplia para el foil, pero también significaba que no se podían reutilizar para 2017 ni para nada más.
La idea era que tener el lomo y la tapa únicos para la edición de cada año sería un gran detalle, digno del costo extra. ¿Cuánto es ese costo? Unos $30–40 más que si hubiéramos hecho algo genérico. Con esta estrategia, imprimir 100 copias de la tapa terminó costando unos $4.000, o sea unos $50 de tapa por libro.
Imprimir muchas más tapas, incluso 1.000, no habría sido mucho más caro, porque casi todo el gasto está en la preparación. Pero no había tantos pedidos, así que se habrían desperdiciado. Una de las lecciones acá es que los materiales de alta calidad se vuelven mucho más accesibles con la escala. Esto también vale online: más usuarios y más clientes que pagan significan un producto de mejor calidad para todos, pero en papel esa diferencia puede ser todavía más extrema.
El tamaño del libro también fue complicado: 9x12 salía mucho más caro que 8x11 o algo más chico, pero se sentía mucho mejor y permitía mapas bastante más grandes.
Otras concesiones no eran de costo sino de durabilidad o estilo. Pasamos semanas discutiendo texturas de papel: la versión rugosa del libro se sentía genial al tacto, pero no lucía los mapas tan bien como el acabado levemente brillante que terminamos eligiendo. Aun así, a veces hojeo ese prototipo viejo y me pregunto cómo habría quedado.
Impresión digital vs impresión offset
La forma de mayor calidad de imprimir un libro es la impresión offset, donde se usan planchas CMYK para imprimir muchas páginas de forma eficiente.
Los costos iniciales de preparación son altísimos, porque hay que hacer planchas para cada página, preparar la prensa, etc. Pero una vez hecho eso, imprimir miles de copias es muy eficiente y puede salir muy barato. La técnica está pensada para cientos o miles de copias, así que da un costo por unidad muy bajo si pides muchas.
Nuestra restricción principal era que imprimíamos cantidades muy limitadas (normalmente 1) de muchos libros totalmente distintos, así que cada uno había que imprimirlo por separado y con buena calidad. Eso hacía que el offset fuera prohibitivo y que tuviéramos que usar impresión digital, más parecida a cómo funciona tu impresora de casa, sin planchas hechas a medida.
No es tan buena como el offset tradicional, pero la calidad de la impresión digital mejoró mucho con la tecnología reciente. Todavía se nota la diferencia, sobre todo en los detalles chicos y en lograr que el texto pequeño quede lo más nítido posible, pero alcanzaba para lo que queríamos hacer.

La mayor limitación de la impresión digital no era la calidad, sino el tamaño de la prensa y del papel que se podía usar. El tipo de encuadernación ideal se llama cosido smyth, una encuadernación de alta calidad muy durable que hace fácil abrir las páginas.
Pero necesita que varias páginas se impriman en pliegos gigantes y después se plieguen juntas en un cuadernillo para coserlas.
Por desgracia, la prensa digital solo podía imprimir pliegos con espacio para un par de nuestras páginas, así que esa técnica quedaba descartada.
En su lugar teníamos que hacer encuadernación fresada, donde las páginas se pegan por el lomo. Para un estilo parecido se agregaban cabezadas de tela, que le daban un aspecto similar. Empezamos con este método en el primer prototipo. Funcionó bien, pero tenía problemas de durabilidad: al tiempo las páginas de los extremos se despegaban. Para arreglarlo sumamos un cosido lateral de refuerzo.
Diseñando las páginas
Nuestro enfoque fue hacer mi primer libro a mano, con la máxima curaduría, apuntando a las mejores 64 páginas posibles sin preocuparnos por automatizar ni escalar. Cuando eso estuviera bien, podríamos ordenar el proceso y replicar las páginas en el resto de los libros.
Las tarjetas de la app y del sitio daban un buen punto de partida para pensar las páginas: los mapas, por ejemplo, o las rutas de las carreras.

Eso nos dio una forma de empezar a llenar las páginas con diseños familiares, con algunos cambios menores para que funcionaran mejor impresos. Por ejemplo, las líneas verdes brillantes que iluminan la pantalla se veían planas y difíciles de distinguir en papel, sobre todo sobre una vista satelital. Esas se podían pasar a blanco y hacerlas más luminosas. En promedio, casi todos los cambios fueron subir mucho el contraste y hacer todo más marcado.
Sin perder esa familiaridad, queríamos sumar ideas nuevas pensadas para el papel, aprovechando el formato libro. La gente estaba gastando mucho dinero en esto, así que no queríamos que pareciera que agarramos su perfil web de Gyroscope y le dimos a imprimir.
Algo interesante de un libro es que siempre se ven dos páginas a la vez, así que puedes diseñar la experiencia en pliegos dobles. Casi todo el libro se pensó de a dos páginas: por ejemplo, de un lado las fotos o los mapas de un mes y del otro los datos más detallados. O gráficas y mapas grandes que cruzaban las dos páginas para una experiencia más envolvente.

En este ejemplo hay una gráfica de toda la actividad en la computadora del año, estirada a lo largo de dos páginas.
Una restricción grande en el sitio y en la app es la velocidad. Cargar cada punto de datos de un año no suele ser práctico: iría demasiado lento y pondría demasiada carga en nuestros servidores. En papel, en cambio, se pueden hacer locuras como cargar cada hora del año. Puede tardar 5–10 segundos en traer esos datos del servidor, pero por suerte eso no tiene que pasar cada vez que abres el libro.
Esta vista muestra a qué horas del día se usaron más las apps durante el año, a partir de los datos de RescueTime sincronizados con Gyroscope.

Solía probar la primera versión con mis datos y después seguía probándola con todos los que habían pedido un libro. Cada tanto me distraía una hora entera mirando las distintas páginas y cómo habían salido para cada uno. Eso solía ser buena señal: significaba que la página estaba lista.

Mind Map
Una de nuestras tarjetas más populares de la app es el Mind Map semanal, que da un panorama buenísimo de cuándo estuviste trabajando, escuchando música o desconectado, y cómo cambia eso a lo largo de la semana.


De la misma forma, pudimos cargar un año entero de uso en una página y graficarlo todo, mes a mes. Los fines de semana quedaban resaltados para mostrar los patrones semanales y explicar por qué ciertos días eran distintos.
En las primeras versiones los puntos no tenían etiqueta y la gente no entendía qué mostraba la página. Para la versión final agregamos un título y etiquetas de cada mes, con el total y una explicación de la diferencia entre los círculos verdes y los rojos.

Viajes y placer
No somos solo abejas obreras, con datos genéricos como pasos y productividad. Una parte importante del libro fue resolver cómo hacerlo personal y entretenido, incluyendo cosas que hiciste durante el año y que dicen más sobre quién eres.

Volver a ver los lugares donde estuviste era emocionante, y con un año entero de datos revelan patrones con sentido sobre una persona. Yo paso mucho tiempo en cafeterías, por ejemplo, tanto para conseguir cafeína como para trabajar.

Sobre todo entre quienes tienen hijos, Disneyland era un destino popular. Algunos hasta tenían check ins en las atracciones puntuales.
Registro de música
El registro de música era otra cosa que veníamos juntando desde hacía años, y era una buena oportunidad para hacer cada mes más memorable.

Según mi experiencia, las canciones funcionan como máquinas del tiempo y te llevan de vuelta al momento en que las escuchabas.
Pensé que si listábamos tus canciones más escuchadas, algunas iban a tener asociaciones fuertes y serían mucho más significativas que decir “ese fue el mes en que hiciste 100.000 pasos”.
Mapas

Ya habíamos construido buena parte de la tecnología de mapas para el sitio y la app, generando grupos y etiquetando los lugares que visitabas. Para quienes usaban Moves seguido, resaltaba las líneas de viaje entre ellos. Quedaron muy lindos impresos, después de algunos cambios para mejorar la resolución y el color en papel.

Comentarios de usuarios y eventos personalizados
Los libros están, claro, muy personalizados con los datos de cada persona. Además de mostrar los datos, teníamos algunas opciones de personalización, como agregar una dedicatoria o elegir el color de acento.

El libro tenía una sección de línea de tiempo con un panorama de lo que pasó en 2016. Muchos detalles, como los viajes a otras ciudades, se podían deducir de los datos guardados.
También teníamos una forma de agregar eventos personalizados a la línea de tiempo, sobre todo para momentos importantes de la vida: casarse, tener un bebé o cambiar de trabajo. Les escribimos a los clientes para que nos pasaran sus eventos personalizados o nos dijeran si querían dedicarle el libro a alguien.

Todo eso quedaba representado en el archivo JSON y aparecía solo en el libro.

Otros usuarios nos dieron comentarios sobre páginas puntuales de su borrador y nos ayudaron a encontrar y arreglar varios errores.

Algunos libros estaban casi terminados y bastante probados, pero muchos pedidos todavía había que procesarlos y generarlos. Aunque habíamos construido mucha tecnología para agilizar el proceso y generar las páginas, hacer un libro entero seguía siendo bastante manual al principio: uno o dos días de trabajo para completar la curaduría.
Al pasar del mío a los de otras personas empezamos a chocar con muchos problemas de calidad de datos y con piezas faltantes que frenaban todo.
Los huecos en los datos o los meses sin registrar fueron un gran desafío, y tuvimos que inventar formas de llevar a algunas personas de 30 o 40 páginas a las 64 completas, porque todos los libros tienen el mismo largo. Casi todos tenían datos buenísimos escondidos en su cuenta, pero había que analizar su vida para descubrir cuáles eran esos momentos y curar el contenido para que quedaran bien reflejados en las páginas.
Me puse a repasar decenas de PDFs de primer borrador en la computadora, anotando qué partes eran interesantes y qué páginas había que sacar en cada caso.
Por ejemplo, algunas personas no corrían, así que esas páginas no aplicaban, pero quizá andaban en bici y eso sí se podía mostrar. Otras no registraban su historial de computadora con RescueTime y no podían tener el mindmap ni las páginas relacionadas. Los viajes eran otro punto importante: descubrir cuándo alguien había viajado y destacarlo en una página propia.
Con los primeros 10 libros listos, solo faltaba terminar el resto y llevar los borradores que quedaban a 64 páginas. Me encerré en una habitación de hotel en Florencia como una semana, saliendo solo para comer pasta rápido o para salir a correr. Casi todos los libros estaban como al 90%, pero les faltaban detalles finales para quedar realmente bien. Era el momento de sumar ese último 10% que, con suerte, los llevaría de bastante buenos a encantadores cuando por fin se enviaran.
Una vez escrita la estructura final del JSON, cargar y exportar cada libro tomaba unos 10 minutos: cargar todas las páginas y las imágenes, hacer los controles finales de calidad y guardar el PDF.
Al final quedaron todos terminados, como una serie de archivos PDF nombrados y numerados en mi computadora. A fines de agosto le mandé a la imprenta todos los PDFs y una planilla con la información de entrega de cada uno. Ya solo quedaba esperar a que los produjeran y los enviaran.
El envío

Este octubre, casi exactamente un año después de escribir las primeras líneas de código del libro, los libros quedaron terminados y enviados a todos los que los pidieron.
Con 80 ejemplares en la edición limitada, preparar los diseños de todos llevó más tiempo del esperado. Quedaban muchas mejoras posibles, pero también queríamos enviarlos en un plazo razonable.
Para manejar los envíos y asegurarnos de que cada uno recibiera su libro, le dimos a la imprenta una planilla con todos los archivos PDF y sus direcciones de entrega. Muchos pedidos se quedaron en el Bay Area, pero otros fueron a otros países, un par a Canadá y a los Países Bajos.
“Real artists ship” –Steve Jobs
Unos días después estaba recargando decenas de números de seguimiento, mirando su avance por el mundo a medida que empezaban las entregas.
Casi todas salieron bien, pero por algunas tuve que llamar a UPS y gestionar la entrega para asegurarme de que llegaran sin problemas. Hacer cosas en el mundo real es difícil.

Entregar el libro equivocado a la persona equivocada era un escenario que me quitaba el sueño, así que nos aseguramos de etiquetarlos y rastrearlos uno por uno. Como por dentro eran todos distintos pero por fuera se veían iguales, era importantísimo que cada uno recibiera el suyo.

Como era una edición limitada que nunca se volvería a hacer, mandé a imprimir 10 copias extra de mi propio libro, y llegaron en una caja un miércoles por la tarde.

Aunque había visto los diseños, también era la primera vez que veía el libro final en persona. 2016 parecía lejísimos y me había olvidado de muchas de las cosas que aparecían en el libro.
En la vida real
Lo más divertido fue ver las reacciones de la gente cuando empezaron a recibir el suyo, publicando fotos y mostrándoselo a sus amigos.
Las historias de Instagram también fueron un lugar popular, donde la gente compartía sus videos de unboxing y pasaba las páginas por primera vez.


Nicholas Felton en Instagram: "Muy contento con mi reporte anual de Gyroscope…”
Uno de los libros lo pidió el propio Nicholas Felton, continuando la tradición de los Feltron Annual Reports, pero sin tanto trabajo.


Instrucciones de cuidado
Casi todas las páginas se explican solas y están escritas en tercera persona, así que se las puedes mostrar a alguien para contarle qué hiciste el año pasado. Eso sí, la tapa marca la suciedad y la grasa, así que si se lo pasas a alguien te recomendamos asegurarte de que tenga las manos limpias.

Pide tu propio libro
Los libros se pueden reservar en el sitio a fin de año, en cantidades limitadas.